Mi experiencia personal como estudiante
En el mundo académico, las calificaciones a menudo se consideran el barómetro definitivo del éxito. Para muchos estudiantes, estas cifras y letras se convierten en una fuente constante de estrés y ansiedad, afectando no solo su rendimiento académico, sino también su bienestar emocional. Este es mi caso soy Andrea Bedón estudiante, tengo 17 años y hace un mes salí del colegio, un lugar en el cual disfruté mucho pero también sufrí en el sentido académico. Desde hace algunos años me enfoqué mucho en mis calificaciones. Al inicio comenzó como un “sentido de responsabilidad” recién empezando el colegio. Luego, durante la pandemia, tenía 13 años, cursando el 2do curso o 9no de básica. Mientras a muchos les daba igual sus estudios y calificaciones, para mí fue diferente. Veía como una satisfacción propia sacar buenas notas.
Sin embargo, cuando volvimos a clases presenciales, las cosas cambiaron. Si me sacaba una mala calificación, me sentía mal conmigo mismo y pensaba que no estaba dando lo mejor de mí, ignorando todo el esfuerzo que había puesto. Con el tiempo, esa ansiedad y estrés fueron aumentando. Cuando estaba cursando el 5to curso, o 2do de bachillerato actualmente, sentí mucha más presión y estrés porque quería ser parte del cuadro de honor. Empecé a esforzarme más, pero no de una manera muy sana. Al mismo tiempo, me había metido en un intercolegial de compañías y empecé a practicar natación. Entre el colegio y el intercolegial, sentía que ya no podía con el estrés. Tenía un muy mal manejo de emociones y fueron meses muy difíciles, pero logré salir adelante. Prácticamente no tenía tiempo para salir o descansar.
Me enfoqué mucho en querer sacar buenas notas. Si me sacaba un 8 o un 7, me sentía cada vez peor, pero empecé a normalizar esas actitudes. Llegó el último año de colegio y yo tenía la esperanza de poder entrar al cuadro de honor. Sin embargo, cuando anunciaron los nombres, vi que no estaba en la lista. Mi primera reacción fue llorar y sentirme mal conmigo misma, sintiéndome decepcionada, pensando que todos los esfuerzos y sacrificios no habían valido la pena.
Luego de eso, tuve una charla con una persona muy importante para mí. Me dijo que hasta que no descubriera por qué me afectaba tanto una nota o por qué me ponía nerviosa en un examen, no iba a poder cambiar eso. Esas palabras me llegaron al corazón. Actualmente, sigo trabajando en ello. He empezado a tener más confianza en mí misma, en mis conocimientos y a manejar mis emociones y nervios. Aprendí que las calificaciones no nos definen como personas y mucho menos nos van a definir como profesionales. Hay que afrontar que no siempre las cosas nos van a salir como queremos. Debemos crecer a partir de esos errores, simplemente esforzarnos cada día más y seguir creciendo como personas.
REFERENCIAS
Bedon, A. (2024). Mi historia contada en un video.
https://calificacionesoaprendizaje.blogspot.com/2024/07/mi-experiencia-personal-como-estudiante.html

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