En el mundo académico, las calificaciones a menudo se consideran el barómetro definitivo del éxito. Para muchos estudiantes, estas cifras y letras se convierten en una fuente constante de estrés y ansiedad, afectando no solo su rendimiento académico, sino también su bienestar emocional. Este es mi caso soy Andrea Bedón estudiante, tengo 17 años y hace un mes salí del colegio, un lugar en el cual disfruté mucho pero también sufrí en el sentido académico. Desde hace algunos años me enfoqué mucho en mis calificaciones. Al inicio comenzó como un “sentido de responsabilidad” recién empezando el colegio. Luego, durante la pandemia, tenía 13 años, cursando el 2do curso o 9no de básica. Mientras a muchos les daba igual sus estudios y calificaciones, para mí fue diferente. Veía como una satisfacción propia sacar buenas notas. Sin embargo, cuando volvimos a clases presenciales, las cosas cambiaron. Si me sacaba una mala calificación, me sentía mal conmigo mismo y pensaba que no estaba dand...
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